
«Como una especie de homenaje a la filosofía del propio Mies «Menos es más», ha decidido reducir su intervención en el Pabellón de Barcelona a la presentación de una sola pieza.
La obra seleccionada, «Nordzee», es considerada por el artista como su mejor pieza de los últimos años. Forma parte de su serie de experimentos (sub)acuáticos y consiste en una especie de barca «pedalo» diseñada para un viajero solitario que cruza el Mar del Norte.
El piloto de este artilugio ocupa su lugar en un sillón de cuero con cinturón de seguridad, con los pies clavados en unos pedales metálicos como los de una bicicleta normal. El pedaleo produce la rotación de una pequeña hélice, mientras que el aparato mantiene el equilibrio gracias a una gran barra metálica, lastrada en uno de sus extremos. La elegancia del prototipo de Panamarenko nos recuerda las maravillosas máquinas creadas por Francis Picabia. Descubrimos la belleza de los motores, a menudo pasada por alto, por el interés pragmático de la función tecnológica.
Como en la mayoría de sus obras, explora con ironía y humor la frontera entre ciencia y ficción. Una idea importante que transmiten sus «inventos» es el concepto de placer inherente al propio acto de inventar: la alegría que produce tener una idea brillante, la diversión ligada a jugar con una ilusión. Panamarenko nos explica que un verdadero «inventor» (un genio) es alguien que no acepta los límites existentes».
Fragmento del artículo escrito por la comisaria Hilde Teerlinck.
Panamarenko (1940–2019), alias del artista Henri Van Herwegen, fue un artista belga de arte contemporáneo. Conocido por utilizar el poder del vuelo humano y la velocidad como tema principal, Panamarenko es un artista multidisciplinar: ingeniero, poeta, artista, inventor. Expuso su primera obra en España, en el Pabellón Mies van der Rohe, con una intervención que cinco años más tarde se ampliaría en el Museo Reina Sofía. La obra de este artista, englobada bajo el epígrafe del postminimalismo, se centra fundamentalmente en la creación de máquinas voladoras, grandes esculturas en las que el artista pone a prueba principios científicos. Estas máquinas exploran las dimensiones poéticas y fantásticas del movimiento terrestre y extraterrestre, y marcaron sus primeros 30 años de trabajo.
En esta ocasión, la pequeña Nord Zee se instaló en el pabellón alemán.
30.09.1997 > 21.10.1997
Fotografía
Manel Armengol
