PHANTOM. Mies as Rendered Society

PHANTOM. Mies as Rendered Society es una intervención realizada por Andrés Jaque en el Pabellón de Barcelona, resultado de la investigación que Jaque ha desarrollado durante los dos últimos años por invitación de la Fundació Mies van der Rohe y de la Fundación Banco Sabadell. En diferentes puntos del espacio del Pabellón se han dispuesto una parte importante de los objetos que se custodian en el sótano sobre el que se asienta. Un sótano, presentado como el fantasma del Pabellón (PHANTOM) que nunca antes había atraído la atención de aquellos que lo visitan o lo estudian y al que, sin embargo, Jaque reconoce un importante rol en la emergencia de su arquitectura como construcción social.

El equipo encargado de la reconstrucción del Pabellón del 29 pensó que el sótano facilitaría el registro y mantenimiento de sus instalaciones; también decidió que su acceso debía ser dificultoso para evitar que, en el futuro, terminase usándose como un espacio expositivo en el que se explicase a Mies y al Pabellón. En el sótano han terminado guardándose todos aquellos testigos materiales que dan cuenta del tejido social afectado por un proyecto común: reinterpretar cada día la mañana de mayo en que se inauguró el Pabellón del 29. El sótano, como el retrato de Dorian Gray, contiene todo lo que permite ver el Pabellón como una monumental construcción colectiva. Pero se oculta para no menoscabar la ilusión de una recepción no mediada del producto de una mano iluminada, la del Mies que trabajó en Barcelona en 1929. El sótano retiene el fantasma público (PHANTOM), en referencia al importante texto de Walter Lippman The Phantom Public (Nueva Jersey, 1925), de las sociedades que cada día contribuyen a la fabricación del Pabellón.

Como el propio Mies señaló, la arquitectura se construye en la manera en que lo visible conforma lo que queda oculto. El Pabellón de Barcelona es una arena de confrontación organizada en una arquitectura de dos pisos, en los que disputan dos nociones interdependientes de lo político. Un piso superior luminoso, que reactiva nociones fundacionales de lo político (en las que lo extraordinario, los orígenes y las esencias lideran lo común); y un sótano oscuro, que lo construye por medio de contingencias y acuerdos provisionales. El de arriba es físicamente transparente, pero oculta los pactos sociales en que acontece, para dar acceso a una experiencia de incalculabilidad cotidiana. El inferior es opaco y, sin embargo, es el lugar donde los contratos, los experimentos y las disputas que construyen el Pabellón ganan transparencia. El Pabellón, en la manera en que operan sus dos pisos, construye una creencia: ‘lo excepcional emerge en la ausencia de lo ordinario’. La intervención parte de la sospecha de que el reconocimiento y rearticulación de las dos esferas pueden aportar nuevas posibilidades en las que la arquitectura encuentre respuestas a desafíos contemporáneos.

«A significant portion of the items which are safeguarded in the basement upon which the Pavilion was built have been distributed at different locations throughout the Pavilion space. This basement is presented as the Pavilion’s ghost (PHANTOM), which had never drawn the attention of people who came to visit and study the Pavilion, but for which I acknowledge an important role in the emergence of my architecture as a social type of construction.»

Andrés Jaque